Ingredientes
4 patatas
2 zanahorias
dos puñados de guisantes congelados
5 huevos
aceite de oliva
sal
- Se pelan y lavan las patatas y las zanahorias. Las patatas se cortan en láminas muy finas y las zanahorias en trozos pequeños.
- Se pone a calentar una sartén con aceite de oliva y se pochan las patatas y las zanahorias, a fuego lento. Cuando les falten unos 5 minutos se ponen los guisantes.
- Cuando ya esté todo se escurre el aceite para evitar el exceso y se reserva.
- En un bol se baten muy bien los huevos y después se le añade la mezcla de patatas, zanahorias y guisantes. Se le añade la sal y se mezcla con cuidado.
- Se pone una sartén al fuego con el aceite que habíamos reservado de escurrir las patatas (es posible que no se necesite todo). El aceite tiene que cubrir el fondo de la sartén.
- Cuando el aceite está caliente se añade la mezcla de huevo, patatas, zanahorias y guisantes. Si el grosor de la tortilla es bastante grande (depende del tamaño de la sartén), deberás reducir el fuego para que se cuaje bien.
- Cuando se haya cuajado por un lado, con la ayuda de una tapadera o un plato se le da la vuelta y se espera a que cuaje por el otro lado. Nosotros solemos darles varias vueltas para que quede bien cuajada.
Y además, es una manera de que los niños coman guisantes y zanahorias, ya que el gusto de ésta tortilla no difiere demasiado del de la tortilla de patatas.
¡A comer!
































