Después de casi un mes,
hoy me lo ha dicho.
Íbamos en el coche de
camino a la guardería cuando, llena de tristeza, me dice:
- Mamá, no
quiero ir. No quiero jugar con la cocinita, ni quiero salir al jardín. No
quiero mirar libros, no quiero jugar con los muñecos. No quiero jugar con Noa.
- ¿Es que estás
enfadada?
-
Sí
-
¿Con Noa?
- No, con mamá.
Al principio todo empezó
muy bien. Ir a la guardería era la novedad.
Pero ahora que ya sabe que será para siempre…
Cuando la veo tan triste mi corazón
se hace tan pequeño que no sé cómo puede seguir latiendo.
Esta noche se ha
despertado cuatro veces llorando, dos de las cuales decía entre lágrimas y casi
gritando “No quiero ir” (me imagino que a la guardería, claro).
Quiero creer que ahora
que se ha sincerado todo empezará a ir mejor aunque, sinceramente, eso no me
alivia la pena puesto que la dejo muy a mi pesar.
Allí la dejo llorando,
afligida, abrazada a “el kikama de mamá” que no deja de ser un viejo playero que
usaba en verano. Cuando me lo vio la primera vez le gustó tanto que se lo quedó
para dormir todas las noches. Ella dice que es el pijama de mamá y nunca se
separa de él para dormir. Si alguna vez no lo tiene, lo sustituye otro “kikama
de mamá” aunque no le convenza tanto.
Hoy no es un buen día.
Coincide, además, que tal día como hoy hace 14 años se rompió un
pedazo de mi corazón. Yo tenía 22 años, él 24. Jamás volvería a ser lo mismo sin
mi hermano, aunque a pesar de todo, su recuerdo y los momentos que tuve la
oportunidad de vivir a su lado no me los puede arrebatar nadie.
Hoy, definitivamente, no
es un buen día.
Estoy deseando que pasen
las horas para poder ir a buscar a mi cielo y poder volver a abrazarla.
Aquí la veis comiendo pan sin gluten. Siempre que lo saco de la panificadora me dice: " Mamá, está muy ESPONKOTO" (esponjoso) Así es que aquí la tenéis sacando las miguitas de pan para comérselas mientras yo hacía fotos al resto del pan para reeditar una entrada antigua y hacer algunos cambios, que se pueden ver aquí al final de la entrada.
Si has llegado hasta aquí, muchas gracias por escuchar.












